Mburucuyá: la magia del chamamé tradicional atrajo a un aluvión de turistas

Paseos a caballo y en carreta, avistaje de aves y musiqueadas son parte de la oferta para abrazar a los amantes del género. A la par, se consolida un nuevo circuito por el pueblo, dedicado a la música y a su historia, con las peñas y homenajes. La masividad del fenómeno obliga a buscar alojamiento en ciudades vecinas. 

Fue oficialmente presentado en la Casa de Gobierno, el Festival del Auténtico Chamamé Tradicional lleva meses gestándose. El evento, que cumplió 51 años de trayectoria, convoca cada verano a miles de personas al pequeño pueblo ícono de la cultura correntina.

Y este 2019 no fue la excepción, (pese a que las condiciones climáticas le jugaron una mala pasada a la ciudad, que tuvo que suspender su típica fiesta de la laguna Limpia, con la cual acostumbra a inaugurar la temporada veraniega cada año). No obstante, mientras aún continúa la asistencia a las familias damnificadas por las inundaciones de enero, la localidad vivió el evento principal: el Festival Nacional del Auténtico Chamamé Tradicional.

“Se están terminando una serie de obras que apuntan a ofrecer comodidad y seguridad a la gente que nos visita. Se trata de un complejo de nuevos sanitarios dentro del predio del anfiteatro los cuales quedaron habilitados durante el Festival con la visita del Gobernador de la Provincia, el Dr. Gustavo Valdes, la instalación de luminarias led dentro y fuera del complejo, y nueva infraestructura para las cantinas estables que se encuentran dentro del predio”, apuntó Pablo Guastavino, intendente de la localidad, en diálogo con La República.

El artista correntino Marcos Kura trabajó contrarreloj para ultimar detalles del segundo de varios murales con temática chamamecera, en homenaje a los personajes emblemáticos de la localidad, que se erigen con fondos del Plan Iberá 2 en esa ciudad.

“Está terminado el de Eustaquio Nene Vera, del dúo Vera-Lucero. Y el de Juan Carlos Jensen -tradicional recitador chamamecero que falleció el año pasado-”, precisó Guastavino.

Repunte de temporada

"Empezamos un verano castigados por el clima". "Uno de los principales atractivos es el Parque Nacional Mburucuyá, que luego de las lluvias debió cerrar su acceso", lamentó Omar Vera, presidente de la Asociación de Prestadores Turísticos de Mburucuyá. No obstante, al considerar que “la naturaleza” es uno de los productos de mayor demanda por parte de quienes visitan el pueblo durante todo el año, los guías y prestadores desarrollaron propuestas alternativas.

Así, los paseos en carruaje, cabalgatas, días de campo con avistaje de aves y serenatas chamameceras “a demanda” completan un amplio abanico de alternativas para disfrutar de la escapada.

“Los que llegan para el Festival del Chamamé constituyen un público muy especial: quieren vivir intensamente los días que se quedan y buscan que la experiencia gire en torno a la música, a la cultura y a la gastronomía local”, describió Vera.

En cuanto a la hotelería, explicó que quienes desembarcan en la ciudad durante enero “ya saben que las reservas se concretan muchas veces hasta con un año de antelación. La masividad del evento produce un derrame sobre localidades cercanas, que terminan albergando a quienes ya no encuentran espacio para pernoctar en Mburucuyá durante la semana del Festival”, detalló.


“Vivimos una explosión de visitantes en pocos días”, recordó el referente. De ese modo, también se abren oportunidades de trabajo para los emprendedores dedicados a la gastronomía. “Llegan desde todo el país, sobre todo provincias vecinas. Duermen poco, les gusta la tranquilidad del pueblo y buscan vivir una experiencia intensa en torno a nuestra cultura y el chamamé”, detalló Vera.

Entre las principales recomendaciones para los visitantes, destacó el circuito por las peñas que ya son una tradición emblemática durante la semana del festival, y constituyen un espectáculo en sí mismo en paralelo a las noches del evento.

Peñas de siempre y otras nuevas

Ya son una tradición más y algunas convocan a más de 2.000 personas en un ámbito familiar. Se parecen mucho a un festejo popular, como los que se celebran de manera organizada por familiares y amigos para una fecha patronal. Sin embargo, el objeto de culto es la amistad y el chamamé.

En Mburucuyá se desarrollan desde hace años, y quienes visitan la ciudad se van enterando, por el comentario entre uno y otro lugareño, de estos espacios mágicos, donde el abrazo y la hospitalidad suenan tan fuerte como la herencia chamamecera que los identifica. Existen al menos cuatro propuestas “estables”.

Una es la de Juan Carlos Jensen. “Este año no está entre nosotros, pero familiares y amigos mantendrán el espacio en su quincho”, comentó Omar Vera.

Otros espacios similares son en parajes cercanos. La más multitudinaria es la peña de Tote Esquivel, en Manantiales. Allí la musiqueada comienza a la mañana y se extiende todo el día. Toda la familia y los vecinos trabajan durante varias semanas para cocinar alimento que alcance para los miles de personas que visitan el lugar ese día.

Otra alternativa es en Loma Alta, la peña de Miguel Bonett. “No es tan grande pero es muy buena, muy bien atendida”, describió Vera. Quienes concurren allí lo hacen por invitación, pero los visitantes “siempre son bienvenidos”, explicó.

Y luego están las “espontáneas”, donde los músicos se juntan en una casa y luego “va cayendo gente al baile, las puertas quedan abiertas y, cuando llegan curiosos o visitantes, el dueño de casa los hace pasar, a sentarse y a compartir”, describió al final.

Fuente: diariolarepublica.com.ar

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